Madonna, que acudió al Festival de cine de Cannes con su marido, se machó del lujoso Hotel Carlton, donde estaba hospedada sin pagar la factura, que asciendía nada menos que a 55.000 euros.

La cantante se enfureció con la dirección del hotel por permitir que las cámaras de televisión grabaran su suitte, esto sucedió antes de que ella llegara a la ciudad francesa pero dejó al descubierto los caprichos y exigencias de la diva, quien tenía gran cantidad de botellas de agua purificada y un completo equipo de gimnasio en la habitación.

Según el abogado de la cantante el Carlton incumplió el contrato de confidencialidad por lo que su clienta no esta obligada a pagar la cuenta.