“Los autos locos” era una vieja serie de dibujos animados de Hanna-Barbera, en la cual tenía lugar una carrera de coches en todos los episodios. Los más veteranos se acordarán sin duda de Pierre Nodoyuna y su compañero, el perro pulgoso Patán de risa ahogada, o de la bella Penelope Glamour a bordo de su bólido. Pues esos dibujitos tan divertidos que veíamos de niños, inspirados a su vez en la película “La carrera del siglo” de 1965 (podríamos también hablar de “Los locos del Cannonball” o de “La carrera de la muerte del año 2000″, grandes clásicos del cine motorizado), parece ser que hicieron mella en la sesera de algunos conductores/infractores que hoy en día se lo pasan pipa montando carreras ilegales, algo que no tiene ni puñetera gracia, y que en muchas ocasiones tiene consecuencias fatales para los pobres “corredores pasivos”, y en muchas otras acaba con los pilotos en la cárcel.
La noticia que leí ayer en El Mundo me llamó la atención, porque lejos de referirse a las más conocidas carreras ilegales como la de Cannonball o la internacional millonarista Gumball 3000, nos hablaban en términos de carreras ilegales low cost. Es decir, una nueva modalidad en la que los participantes tunean coches cutres, viejos y medio desvencijados (como el de la imagen), compiten a ver quién llega primero y luego los abandonan o los estrellan.
La ruta ‘Bangers 2008′ consistía en llegar al aeropuerto de El Prat desde Inglaterra, con vehículos viejos y ornamentos vistosos. Tan bajo era el valor de los vehículos que los participantes de la carrera tenían previsto abandonarlos en un taller de desguace y regresar a casa en avión.
Aquí hay más imágenes, de otro encuentro de este mismo año:
Lo dicho, la versión abisal, feísta y de mal gusto de las (no menos cafres e ilegales) Gumball.
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