La llegada de la alta velocidad a España parece que ya no tiene freno posible. Y, claro, las compañías aéreas van a tener un competidor de primera que les puede pasar factura.

Así, por ejemplo, Spanair está analizando el impacto de la entrada en funcionamiento de la línea de AVE entre Málaga y Madrid y estudia llevar a cabo un posible descenso en las frecuencias que opera entre ambas ciudades, una reducción que, no obstante, descartaron que sea drástica.

No siempre llueve a gusto de todos.